La guerra bajomedieval en los tapices de la Colegiata de Pastrana (S. XV)


Toma de Tánger (detalle)

Los cuatro tapices flamencos bajomedievales de la Colegiata de Pastrana son un magnífico ejemplo de tapices del mundo gótico y tiene un gran valor artístico e histórico. Representan la conquista en 1471 de Arcila y Tánger por el rey portugués Alfonso V el Africano.
Estos tapices, que han sido restaurados por la fundación Carlos de Amberes, son un útil documento visual para estudiar la expansión portuguesa en el norte de África y para conocer la guerra en la Baja Edad Media.
Tres de los cuatro piezas representan el desembarco, cerco y conquista de Arcila, el cuarto reproduce la toma de Tánger. En ellos podemos observar los cambios que en la forma de hacer la guerra se introdujeron en los últimos siglos de la Edad Media (XIV-XV), a los que se unen los que imponía la adaptación a la lucha contra los musulmanes. 

Asalto de Arcila (detalle). Armaduras, fanfarrias, adargas  y espingardas.

En ellos aparece el empleo sistemático de las armas de artillería como grandes bombardas y falconetes. La mayor parte de estas piezas aparecen protegidas por estructuras de madera que las resguardaban de los proyectiles enemigos. Su uso logró abrir una brecha en la muralla que favoreció la conquista de la ciudad. Los guerreros defensores y atacantes empleaban, junto a lanzas y espadas, armas de fuego de mano como espingardas y culebrinas de mano. En las centurias bajomedievales va a ser frecuente el uso de la ballesta y las picas, armas que vemos emplear también a los atacantes portugueses.

Cerco de Arcila (detalle). Empleo de una bombarda protegida. 

En el sitio de Arcila los portugueses, como era habitual, construyeron una empalizada de madera que les protegía de las posibles expediciones musulmanas de ayuda a los cercados. Las tropas lusas se adaptaron a la lucha contra los musulmanes: se redujo la presencia de la caballería pesada (caballeros con armadura completa) y sólo algunos como el propio rey aparecen con la muy pesada celada. La lucha contra el guerrero musulmán, que solía contar con ligero armamento defensivo, llevó a los portugueses a emplear también escudos ligeros propios de las huestes berberiscas (adargas).

Cerco de Arcila (detalle). Fortificación exterior.

La proliferación de banderas y pendones de diversos colores y la abundancia de músicos que hacen sonar las fanfarrias durante el sitio y conquista de la ciudad fue algo habitual en la Edad Media y se muestra también en los magníficos tapices.

El traslado del enorme ejército que conquistó las plazas norteafricanas exigió el uso de una gran flota muy variada compuesta de galeras, fustas, navíos de carga y las naos, que aparecen en los tapices y eran barcos desarrollados en Portugal en el siglo XV y que contaban con grandes posibilidades en la navegación atlántica.

Desembarco de Arcila (detalle). Naos  y barcazas.